CAPITULO II

P Pablo María Guzmán- Biografía
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ESPÍRITU QUE INFUNDIÓ A LAS MESST.

FINES DE LA CONGREGACIÓN MESST.
El P. Pablo pidió a las MESST “agradecer” todos los dones y favores concedidos a la humanidad, pero en especial “agradecer”: el Sacerdocio de Cristo y su participación a los sacerdotes de la tierra y la Maternidad de María, madre de Jesús y madre de la Iglesia.

El 11 de Octubre de 1933 concretizó la idea de la fundación en su “Oración de Fuego”, dedicada al Padre y de la cual, en sus apuntes de ejercicios de ese día dirá. “Que El se digne escucharla y darle su fecundidad para que sea el espejo en que se miren los verdaderos adoradores del Divino Padre”.

Los servicios apostólicos que presta la Congregación a la Iglesia son: Misiones Ad Gentes, Pastoral Parroquial generalmente en zonas marginadas, Pastoral Educativa en Colegios, Casas de Oración para Retiros y Catequesis, Buena Prensa. En todo buscan formar una humanidad nueva adoradora, fraterna y sacerdotal.

MADUREZ Y SANTIDAD.
El Amor-Caridad fue la virtud central de su vida, amó apasionadamente a cada una de las tres Divinas Personas y a la Virgen María, lo manifestó:
• En sus numerosas y largas horas de Oración Contemplativa ante el Sagrario.
• Dejándose poseer por el Espíritu Santo,
• En la búsqueda de su transformación en Cristo Sacerdote y Adorador.

Su temperamento era alegre y entusiasta, le gustaba : la música ranchera mexicana y cantar, tocar guitarra y hacer poesía religiosa, admirador de las corridas de toros, que de religioso veía por televisión. Llegó a dominar de tal manera la firmeza y fuerza de su carácter que se le conoció como un hombre tranquilo, paciente, que nunca perdía el control de sí mismo, su presencia irradiaba paz.

A partir del Amor-Caridad, vivió la Fe y la Esperanza y todas las demás virtudes en grado heroico, lo mismo que sus Votos Religiosos, hasta poder decir: “Creí en el amor del Padre y esa fe me dio y ha dado fuerzas para luchar contra todo, porque “SE EN QUIEN HE CONFIADO, EN QUIEN HE DEPOSITADO MI CONFIANZA Y A QUIEN CONSAGRE MI VIDA”.

Vivió la obediencia en la alegría del corazón, él lo dice así: “Es preciso obedecer siempre con alegría, esa alegría que radica en la voluntad, entonces se hace la mayor inmolación, porque no vamos a dar cosas, sino que vamos a darnos a nosotros mismos... donación plena, total”

MADURACIÓN MISIONERA.
El amor misericordioso hacia los hombres lo expresó en su deseo ardiente de llegar a todo el mundo; entregándose con pasión a la formación-transformación espiritual de sacerdotes, religiosas/os, laicos, como confesor, director espiritual, y apóstol infatigable de la espiritualidad de las Obras de la Cruz.

Con respecto a la Iglesia dice: “ Ya que la gracia del Sacerdocio me ha dado una participación especial en la fecundación divina del Padre, también quiero darle hijos espirituales a la Iglesia, también yo quiero darle santos a la Iglesia Santa.”

El hilo conductor de su constante elevación espiritual, de su ardiente ministerio sacerdotal, fue todo el contenido de la gracia del sacerdocio centrado especialmente en la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. Tan profunda y clara fue su convicción en este sentido, que al final de su vida, el S. de D. consignó por escrito el proyecto de la “Unión sacerdotal universal”.

ENFERMEDAD Y MUERTE.
El P. Pablo murió el 17 de febrero de 1967, en la casa Madre de las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad. en México, D. F. Murió en olor de santidad. Su muerte fue su último acto de obediencia, coronando con él toda su vida.

Fue sepultado en el Panteón Español de la Ciudad de México en la Cripta de los Misioneros de Espíritu Santo. En el año de 1983 se exhumaron sus restos, y ahora se encuentran en una Cripta del Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús, de la ciudad de México, D. F.

FAMA DE SANTIDAD.
El P. Pablo gozó ya en vida de fama de santidad, muchísimas personas que lo conocieron, buscaban hablarle, ser sus dirigidas, consultarle, pedir su intercesión, ser bendecidas por él, precisamente porque encontraban en él santidad. Después de su muerte continúa esta fama, y se comprueba por los testimonios que se están recibiendo de favores especiales concedidos por su intercesión, principalmente de Irapuato Gto. último lugar en donde ejerció su trabajo pastoral.

Se ha terminado la fase Diocesana de la causa de beatificación y canonización en México, D. F. y se ha iniciado la fase Romana, del reconocimiento de la vivencia de las virtudes en grado heroico.

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